domingo, noviembre 19, 2017
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Pescar: un golpe de suerte

Como práctica deportiva cada día cobra mayor auge entre los amantes del mar y la naturaleza. Es una disciplina que prioriza la preservación de los peces y que bien puede disfrutarse en familia

Por Johan Ramírez ? @ramirezjohan

Para algunos la pesca puede parecer una actividad aburrida, de larguísimas horas en el vaivén de altamar. No obstante, quienes practican esta disciplina como deporte afirman lo contrario, y sienten tanta pasión que no ven el momento de salir de la oficina un viernes para irse directo a la costa y arrancar así su acostumbrado fin de semana de pesca. Son, entonces, pescadores de ciudad que cumplen rutinas diarias de oficina entre reuniones de corbata. Pero el sábado y domingo, en cambio, andan de short y franela, con gorra, sin zapatos y caña en mano bajo el sol.

Vocación en altamar

“Este deporte exige un gran compromiso. Si subes a un barco es porque de verdad te entusiasma y apasiona. De otra forma no soportarías seis u ocho horas en el mar, balanceándote de un lado a otro, donde hasta las tareas más simples como comer o beber se hacen difíciles por el oleaje. Pero ojalá eso fuese lo peor: hay ocasiones que pasas el día navegando y aún así regresas al puerto con la cava vacía”, cuenta Ramiro Sosa, quien dirigió el Playa Grande Yachting Club, y ocupó la vicepresidencia de la Asociación de Pesca de Altura del estado Vargas. “Pero aunque no saques nada hoy, mañana te levantas con ganas de salir a pescar nuevamente”, agrega.

Cuando se celebran torneos de fin de semana, por ejemplo, lo usual es que las actividades comiencen el sábado a primera hora. Los participantes no vuelven a tierra firme sino después de unas nueve o diez horas de pesca. La noche, en tanto, la pasan en el camarote del yate; es decir, así como estuvieron todo el día meciéndose por las olas, igualmente deben dormir movidos por la marea de la orilla. Y el domingo temprano, con el mismo entusiasmo, han de volver a la navegación por otras nueve horas para completar la competencia.

“De modo que si no tienes vocación de pescador, jamás resistirás lo que demanda”, agrega Joel García, quien tiene cinco años practicando esta disciplina con idéntica pasión.

¿Yate propio? Falso

Uno de los mitos de la pesca deportiva es que es una actividad exclusiva de personas adineradas que pueden costearse sus sofisticados aparejos y que, por encima de todo, disponen de un yate anclado y listo para zarpar cuando lo deseen. No es así. Es cierto que si alguien aspira practicarla necesitará algunos implementos básicos como la caña, el carrete y un rollo de nylon de buena calidad. El resto de accesorios dependerán del nivel y preferencias de cada uno.

En cuanto a la embarcación, casi cualquier bote -pequeño, mediano o grande- que tenga un motor fuera de borda puede funcionar para la pesca, incluyendo peñeros de madera o lanchas. Y en lo referente a tener yate propio, jamás es considerado un requisito obligatorio. “Si fuese así, serían muy pocos los pescadores”, afirma Sosa.

Lo aconsejable sería, antes de aventurarse a comprar algún implemento, contar con un amigo pescador que pueda, por lo menos al principio, prestarle una caña con carrete y nylon. Con dos salidas al mar usted sabrá si tiene la paciencia y las ganas suficientes para perseverar.

Para todo público

Por otra parte, y teniendo en cuenta que la pesca suele volverse, en el mejor sentido de la palabra, adictiva, comienza a ocupar la mayoría de los fines de semana de quienes la practican. El riesgo está en convertirse en hombres solitarios. Para Ramiro Sosa es un asunto latente, pero que sabe cómo atacar: “Pasa mucho que los pescadores se vuelven como ermitaños, y ya que lo sé, procuro siempre involucrar a mi familia en esto, y traigo a mis hijas y a mi esposa. Eso es lo bueno de la pesca: es algo que sirve para compartir”.

Obviamente, cuando se sale al mar con la familia las jornadas de pesca son mucho más cortas. Un par de horas son suficientes para sacar algún pez y volver a tierra firme para disfrutar del sol y la playa. Niños a partir de los doce años ya deberían tener la fuerza suficiente para sujetar una caña y eventualmente disputar alguna batalla contra un dorado pequeño.

Práctica ecológica

Pero así como hay quienes aman esta disciplina, hay otros que la condenan como una actividad que atenta contra la naturaleza. Joel García asegura que, ante todo, la pesca deportiva es una pesca ecológica. Las especies que se encuentran en peligro de extinción están protegidas por los reglamentos de todos los torneos y su preservación es prioridad para los participantes. Esto quiere decir que está prohibido sacarlos del agua. Cuando uno de estos peces pica el anzuelo, sólo se permite que el pescador lo arrastre hasta la borda de la embarcación, e inmediatamente después de comprobar la especie, debe cortar el nylon para liberarlo.

“El material del que está hecho el anzuelo, explica Sosa, se deteriora rápidamente por la interacción con el agua salada, de manera que pronto el animal lo perderá y seguirá su vida con normalidad”.

Incluso en muchos torneos se establece un rango de tiempo que limita el período de la pesca. Este reglamento indica que la captura de un animal no puede durar más de treinta minutos. Si durante ese período no se ha logrado traer al pez cerca del barco, hay que dejarlo ir. “El propósito es garantizarle el menor maltrato posible”, apunta García. “En este deporte sólo queremos divertirnos, sin dañar nada ni nadie”, finaliza Sosa.

Cuestión de suerte

Para que una salida al mar sea favorable y el pescador pueda regresar a puerto con un buen balance de capturas, debe coincidir un puñado de elementos que, en la mayoría de los casos, dependen de la propia naturaleza. El día no debe ser nada frío pero tampoco excesivamente caluroso, con un buen sol que ilumine el agua y ofrezca visibilidad a los peces para encontrar la carnada. Se debe salir al agua muy temprano, llegar al lugar apropiado, lo que a veces puede resultar más complicado de lo que parece. Por su parte, es necesario procurar armonía en el barco, entendimiento y una buena relación entre los tripulantes, y un capitán que conozca el sitio que se navega y que entienda cómo funciona la pesca, pues si avanza muy rápido los peces no podrán alcanzarlo, y si va muy lento no los atraerá. Y después de todo, un elemento es fundamental para tener éxito en la pesca, e irónicamente va más allá de toda previsión lógica: la suerte.

RD en el Top 10 del Billfish Report 2016

Cap Cana y Casa de Campo figuran como el #2 y #10 respectivamente en el listado que expone la organización encargada de emitir reportes de pesca en el mundo.

Para el Billfish Report, fue un año de récords para los barcos de pesca de Cap Cana al punto en el que explican que no hay nada garntizado para encontrar un Marlin Azul pero sugieren que este es el mejor lugar del mundo para correr con suerte por lo que describen a Punta Cana como la capital mundial del Marlin azul.

Mientras tanto, consideran a La Romana como una autopista de Marlins azules y explican que en 2016 recibieron quince (15) reportes de barcos que capturaron más de cinco (5) Blue Marlin en un día y un (1) reporte de un barco que capturo más de diez (10) Blue Marlin en un día

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